vela tensada reforzada con cable inox
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¿Has encontrado nuestras velas de sombra y quieres instalar una que sea fácil de quitar y poner? ¿Tienes dudas sobre qué mecanismos existen para ello y cómo se utilizan? Entonces sigue leyendo. En este post te explicamos las diferencias entre los sistemas que más utilizamos para que puedas saber si alguna de estas opciones es adecuada para ti o si, por el contrario, necesitas valorar otras alternativas.

1 – Tensor de vaina de acero inoxidable

vela tensada con anclajes inox

Este es el sistema más sencillo, económico y resistente. El único mantenimiento que tiene es aplicar una pasta de cobre (antigripante) en la rosca cuando se va a colocar, en caso de que ya no haya suficiente. La frecuencia con la que hay que aplicar la pasta varía mucho en función de la periodicidad de montaje/desmontaje y las condiciones climatológicas, pero pueden pasar años hasta que se necesite aplicar de nuevo. La desventaja principal respecto a los otros sistemas de tracción es que se tarda más en poner y quitar.

1.1 – Tensor de vaina en velas pequeñas (menos de 30 m2)

El tensor se puede manejar muy bien sin medios auxiliares y se tardan unos 5-10 minutos por punta para colocar la vela, aproximadamente media hora para poner una vela de cuatro puntas.

  1. Abrimos el tensor en su posición más larga.
  2. Colocamos cada tensor en su punto de anclaje correspondiente.
  3. Vamos tensando un poco de cada tensor hasta que el perímetro de la vela quede bien tensado.
  4. Finalmente, apretamos las dos tuercas contra el cuerpo del tensor.

En estas velas pequeñas se pueden utilizar elementos rígidos en algunas de las puntas de la vela —grilletes o mosquetones—. Aunque siempre se recomienda que haya al menos dos puntas con tensor.

1.2 – Tensor de vaina en velas medianas (entre 30 y 50 m2)

Como el recorrido de estos tensores no es muy extenso, acercar el vértice de la vela al punto de anclaje a mano (aun con el tensor en su punto de abertura máximo) es complicado porque hay que vencer el peso de una vela mayor. Para hacerlo tenemos que ayudarnos de una cuerda. En este caso, el proceso puede alargarse hasta 10-15 minutos por punta.

  1. Abrimos el tensor en su posición más larga.
  2. Atamos una cuerda al cuerpo del tensor.
  3. Tiramos de la cuerda hasta que el tensor quede suficientemente cerca de su punto de anclaje. Podemos hacerlo con el pie o con la ayuda de alguien.
  4. Pasamos la cuerda por la anilla u oreja donde tenga que ir el tensor.
  5. Colocamos cada tensor en su punto de anclaje correspondiente y sacamos la cuerda.
  6. Repetimos para el resto de tensores.
  7. Vamos tensando un poco de cada tensor hasta que el perímetro de la vela quede bien tensado.
  8. Finalmente, apretamos las dos tuercas contra el cuerpo del tensor.

1.3 – Tensor de vaina en velas grandes (más de 50 m2)

En este caso, los medios auxiliares necesarios para acercar cada tensor a su punto de anclaje pueden variar en complejidad en función de cada proyecto, pero lo más habitual es utilizar cinchas o polipastos. Es decir, mecanismos de tracción que multiplican nuestra capacidad física mediante palanca: una simple cuerda para estirar ya no nos vale.

Pasos habituales:

  1. Abrimos el tensor en su posición más larga.
  2. Atamos una cuerda al cuerpo del tensor.
  3. Pasamos la cuerda por la anilla u oreja donde tenga que ir el tensor.
  4. Tiramos de la cuerda hasta que el tensor quede suficientemente cerca de su punto de anclaje. Podemos hacerlo con el pie o con la ayuda de alguien.
  5. Colocamos cada tensor en su punto de anclaje correspondiente y sacamos la cuerda.
  6. Repetimos para el resto de tensores.
  7. Vamos tensando un poco de cada tenso hasta que el perímetro de la vela quede bien tensado.
  8. Finalmente, apretamos las dos tuercas contra el cuerpo del tensor.

2 – Polipastos y cinchas

Estos son justamente los mecanismos que utilizamos como ayuda para colocar las velas grandes con tensor de vaina (ver Punto 1.3), pero dejándolos colocados mientras la vela está instalada. La ventaja principal es que la colocación es bastante más rápida: nos ahorramos tener que poner el tensor, quitar el polipasto o cincha y tensar y cerrar el tensor.

La desventaja principal es que siempre llevan cuerdas o cintas que son de poliéster y, por ello, su durabilidad es de unos 10–15 años en climas suaves, y alrededor de 6–10 años en zonas de costa o montaña. Otra desventaja es que, estéticamente, son menos discretos que un tensor porque el sobrante de la cuerda o cincha está permanentemente en el lugar de instalación. ¡Ojo! A veces esto da al lugar un look náutico muy chulo.

Por último, hay que considerar que su precio es más elevado que el de un tensor de vaina.

Para colocarlos:

  1. Fijamos un extremo del medio de tracción al vértice de la vela. Este ya está preparado para ello.
  2. Fijamos el otro extremo del medio de tracción al punto de anclaje correspondiente.
  3. Activamos el mecanismo hasta que el perímetro de la vela quede bien tensado.

3 – Cabrestante de cable inoxidable

En este caso tenemos un cabrestante manual y un cable, ambos de acero inoxidable. Este es el sistema más pro, porque hace que el montaje de la vela sea rápido y, a su vez, la durabilidad es total al ser íntegramente de acero inoxidable (como el tensor de vaina). Hay varios modelos, pero el look suele ser industrial o náutico.

Funcionamiento:

  1. Desenrollamos el cable del cabrestante.
  2. Fijamos el extremo del cable al vértice de la vela.
  3. Vamos tensando los cabrestantes hasta que la vela queda tensada.

4 – Nuestro consejo

Hemos tratado con muchos clientes que se han decidido por velas de sombra con polipastos o cinchas para tener la opción de quitarlos fácilmente, pero la realidad es que el 90 % de ellos dejan la vela instalada permanentemente y creemos que no tiene sentido el sobrecoste de estos mecanismos si no se va a aprovechar su funcionalidad. Por ello, nosotros siempre recomendamos utilizar tensores de vaina, que se pueden combinar con mosquetones o grilletes, a menos que estés seguro de que la opción de quita y pon es muy importante para ti. ¡Recuerda que el tensor de vaina también se puede quitar!

Si vas a quitar la vela muy a menudo, lo mejor es un sistema de polipasto o cincha, o un cabrestante, si puedes permitirte el coste extra y el aspecto te encaja.

En todos los sistemas basados en cuerda náutica o cinchas de poliéster, la vida útil real depende mucho del clima y de la ubicación. En patios interiores y climas templados, es habitual que sigan funcionando bien durante muchos años, mientras que en terrazas de costa, con mayor radiación UV, viento y salitre, conviene revisar el estado de las cuerdas y cinchas cada temporada y plantearse el recambio preventivo de los elementos textiles a partir de los 6–8 años, o antes si se observan síntomas claros de desgaste.

Como recomendación general, te aconsejamos hacer al menos una revisión visual anual de todos los polipastos y cinchas. Si observas un cambio acusado de color, “pelillos”, zonas endurecidas o cortes en las fibras, es mejor sustituirlos antes de la siguiente temporada de uso.